Hausnarketa “Sakona”

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Irurtzun. Argazkia: Sakon Espeleologia Taldea

Espedizio batzuetatik bueltan etxera ailegatzean, ordu txikietan, erreflexiorako une egokia izaten da. Horrela gertatu zitzaion Sakon Espeleologia Taldeko Oscar Siciliari, goizeko 4:00etan ordenagailuko teklatuari heldu zionean. Bere baimenarekin hona ekarriko dugu, espeleologo askok bere burua erretratatuta ikusiko dutela uste dugulako.

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Reflexiones Navideñas

Las dificultades de ser espeleólogo y no morir en el intento:

Hace unos días un amigo y compañero del grupo me dijo así: “Sakon espeleolo….. esa última palabra es muy larga, ¿por qué no lo dejamos en Espeleo sin más?”
Todo mi gozo en un pozo… una profunda tristeza me llena por dentro. Le intento explicar el porqué de la palabra espeleología, supongo que con mis pobres argumentos no debí convencer a mi compañero de cuerdas, así que la cosa quedó en:
“ah, vale, que ahora somos científicos….”
A puertas del siglo XXI ya no vamos a preguntar a nuestro abuelo qué es la espeleología, tampoco vamos a llamar a la Federación para preguntar al presidente, ni vamos a comprar un libro, por supuesto…. vamos a la Wikipedia, claro:
“La espeleología (del griego σπηλαιου spelaiou que significa cueva y -logía, tratado) es una ciencia cuyo objeto es la exploración y estudio de las cavidades subterráneas. Considerado el padre de la espeleología moderna, el francés Édouard Alfred Martel (1859-1938) inició las primeras exploraciones científicas y en 1895 fundó la Sociedad Espeleológica de Francia.
 
Se ha propuesto sin éxito que aquellas ocasiones en que su práctica se asemeja más bien a un deporte, sería más apropiado denominarla espeleísmo; aunque, no deja de tener sus orígenes en una ciencia que estudia la morfología de las cavidades naturales del subsuelo. Se investiga, se topografía y se catalogan todo tipo de descubrimientos subterráneos. Es más, la espeleología es una ciencia en la que se hallan implicadas varias otras: la formación y las características de las cavidades interesan a los geógrafos y geólogos; los cursos subterráneos de agua a los hidrólogos; la fauna (más variada y numerosa de lo que se cree) a los zoólogos; los vestigios del hombre prehistórico a los antropólogos y arqueólogos y los fósiles de animales a los paleontólogos, etc.
La espeleología oferta multitud de atractivos, tanto lúdicos como científicos a diversos niveles, lo que hace de ella una actividad muy completa.”
Ahora que ya estamos “bien” informados, solo falta comprarse un casco, un arnés, una potente luz, ferretería y ¡ala!, ¡a ser espeleólogo!…. ah no…. espera, si me faltan los compañeros…..
Un inciso en esta pequeña cuestión: he dicho compañeros que no amigos, ¿y por qué? Porque los amigos cambian, es más, hoy en día los amigos van y vienen “como nunca imaginábamos”, así que un amigo no vale para la “espeleo”, necesitamos compañeros, y aquí es donde encontramos el final a la palabra Espeleo…..logía.
Cuando entramos a una cueva lo primero que deberíamos sentir es miedo a la oscuridad, a lo desconocido, una oscuridad en la que no podemos reflejarnos. Una vez dentro no somos nada ni nadie. El silencio queda perturbado por nuestros pasos, y por qué no decirlo, con nuestros rebuznosos ruidos insoportables. Contaminamos el ambiente y sin quererlo lo degradamos, lo usamos con el fin de satisfacer nuestras “necesidades”. Tenemos miedo pero seguimos para adelante. Queremos saber que hay “más allá” o ver eso que unos pocos vieron, estar donde nunca nadie estuvo….
Hemos llegado al final de la cueva, se hace tarde y hay que volver. Nos llama el mundo de fuera, nos esperan. Saben que estamos aquí porque hemos dejado aviso, pero ni se imaginan dónde estamos metidos ahora mismo. Miro por última vez alrededor, sintiendo que nunca jamás volveré a este lugar, despidiéndome para siempre. A mi lado están mis compañeros. Sin ellos jamás habríamos llegado hasta aquí. Ha sido un camino largo, muy largo. Empezó de jóvenes a lo loco y sin cabeza, fue la mejor época, eso sí que era deporte: a ver quién salta más, a ver quién va más rápido, quién escala mejor, quién tiene “huevos” a bajar más profundo… luego vinieron los problemas, quizás fruto de dicha competitividad, que nos llevaron a separarnos y así se acabó también la espeleo y los deportes de montaña. Así, de repente, porque me enfado y no vengo más contigo, nunca más, lo juro….
Pasadas las tonterías de la juventud nos empezamos a tomar las cosas en serio. Hicimos cursos formativos, compramos buen material de montaña, más del que necesitábamos por cierto, ¡y hasta nos federamos y todo! ufff qué tiempos….. Allí empezaron las grandes aventuras, las que ni imaginábamos que existían. Ya no existe el miedo, bueno sí, pero poquito, controlado y vigilado por nuestra amiga “técnica” que nos avisa de nuestros límites. Pensando que todo va a ser felicidad a partir de ahora… pues no. Ahora toca el “yo sé más que tú, deja, deja, instalo yo”…..
Ahora me siento en mi ordenador y recuerdo. Han pasado otros muchos años y estoy en el final de la sima que tocaba hoy. Echo un último vistazo a mi alrededor para no verlo nunca jamás y guardarlo en la memoria. Mi compañero me va ayudar a salir de la estrechez. Me he quedado enganchado y llevo rato que no puedo salir. Me tomo un respiro. Tomo aliento. Tengo que relajarme. Los nervios no me van a sacar de aquí. Tengo miedo, lo noto. No me gusta sentirlo, me recuerda cuando era joven. Recuerdo como me bloqueaba la mente, el cuerpo, el alma. De momento es un miedo que controlo. No estoy solo, mi compañero me va ayudar a salir y en caso de que no pueda ayudarme no se va a ir y dejarme solo, bueno, eso pienso o quiero creer. Además, no está solo. Tiene otro compañero detrás que lo está esperando. Creo que es Carlos, y por delante de él debe de estar Luis o Silvia, no sé, ahora no recuerdo el orden que llevábamos. Bueno, sea como sea, sé que todo va a salir bien, para eso nos hemos preparado y por eso estamos aquí, porque sé que junto a mis compañeros sabremos salir de esta situación.
Ahora que lo entiendo soy más feliz. Respiro mejor y siento alivio. Hemos salido de la sima y todo ha ido bien… ¡menuda aventura la de hoy! De vuelta a casa todos coincidimos en la pena de no haber conectado la sima con la otra cavidad vecina. Lo intentamos pero no ha podido ser, quizás en otra ocasión. Pero para volver necesitaremos de otro pequeño esfuerzo, porque no ha sido fácil. Tendremos que juntarnos otra vez todos y preparar otra vez la salida, organizar todo, que no falte nada de material, que el tiempo lo permita, estar un número mínimo de personas… ¡ah sí! y hay que avisar a Alsonso el geólogo para que vea esas formaciones de tonos  azules, porque eso no es nada normal encontrarlo bajo tierra…. y si podemos venimos con alguien que sepa topografiar, y no se nos olvide mandarle la foto esa del “bicho” raro que casi pisamos; eso lo tiene que ver un biólogo….
¿Es a partir de ahora cuando viene el término acabado en “gía”?
Personalmente ahora me doy cuenta de que ser espeleólogo no es fácil. Para empezar necesito compañeros de verdad, además de un tiempo pasado en que me tuve que formar en varias disciplinas. Siempre yendo muy poco a poco y siempre con mucho cuidado de no caerme. Ah sí, para eso puse una cuerda en mi vida, para no caerme. Una cuerda que por cierto ha instalado mi compañero y por eso mismo me fío de ella, porque él sabe instalar a la perfección y además me consta que la cuida como si le fuera la vida en ello.
Una frase se me quedó grabada de un compañero espeleólogo. Sí, he dicho un espeleólogo, uno de los de verdad y de toda la vida. Me dijo un día; “Pregúntate siempre qué haces tú por la cueva y no qué sacas tú de ella”.
Si usas la vida como si de un deporte se tratara nunca ganarás, o sí, a título personal, pero nunca nunca nunca serás espeleólogo.

Feliz Navidad y próspera espeleología 2017

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