Protección y gestión: premisas de partida.

No es fácil realizar una protección correcta de un karst. Según cuáles sean los objetivos de conservación a lograr, las medidas legales de protección y de gestión variarán. No es lo mismo proteger en un karst el patrimonio mueble arqueológico (donde será suficiente con sellar un paquete sedimentario), unas pinturas rupestres (se debe conseguir mantener las condiciones climáticas), unos murciélagos (molestias especiales en determinadas épocas) o las aguas subterráneas (muy delicadas y sensibles). En cada caso, los expertos se fijarán a nivel de una zona de una cueva, de toda una cavidad, de todo el karst o de la cuenca de captación.

Por desgracia, las distintas administraciones competentes en cada materia, e incluso los órganos administrativos de la misma administración, suelen realizar protecciones y gestiones distintas de un mismo karst, de espaldas unas a las otras, como ya tenemos algún ejemplo en la CAPV (medio-ambiente y cultura). E incluso hay conflictos entre ellas por estos motivos.

Desde el colectivo espeleológico se ha de educar a las administraciones, e incluso, por qué no, a los expertos con los que trabajamos, para que observen el karst en su globalidad, de forma y manera que cuando se planteen las medidas precisas para conservar, proteger y gestionar uno o varios de los valores destacables (esos que a ellos les interesan y conocen), también coadyuven a otros fines.

La defensa es más sencilla en los Espacios Naturales Protegidos. Ahí hemos de trabajar en que los objetivos de conservación del lugar alcancen a todos los valores del karst. Más complicado será defender esta “visión” ante, por ejemplo, la administración cultural (y convencerles de que velen con sus medidas de protección  también por la delicada fauna troglobia y su nicho ecológico) o ante la administración de aguas (para que gestione la zona no saturada del karst), siendo conscientes de que las mismas medidas, o muy parecidas, servirán a los mismos fines y lograrán una adecuada conservación de todos los valores.

Desde luego, queremos hacer hincapié en dos cuestiones:

  • No todo se soluciona prohibiendo la entrada a cuevas, ni cerrando cavidades. Es más, a veces es contraproducente: no sólo no se conserva el bien que se pretende proteger, sino que tiene consecuencias imprevisibles, e indeseables, sobre los próximos.
  • Los espeleólogos (no confundir con los visitantes de cuevas) somos los que exploramos e investigamos los karst, al menos desde una visión holística y descriptiva. Estamos presentes en casi todo el territorio, conocemos las zonas a conciencia y las visitamos con frecuencia. Y por ello, nuestra actividad (la espeleología exploratoria, que no la visita para ocio) no sólo no debe limitarse (hasta agobiar, como está pasando en los PORN, PRUG y Medidas de Conservación de algunos espacios), sino que debe impulsarse. Y los esfuerzos hacia nosotros deben orientarse hacia una formación e información a nivel “usuario” sobre todas las disciplinas implicadas, para saber qué buscar, cómo conservarlo y cómo hacer llegar a nuestros expertos los hallazgos que realizamos.

Ya entrando en materia, desde las distintas disciplinas existen documentos muy válidos para gestionar los valores. El método COST 620 (método COV) es un ejemplo para las aguas subterránea; la UICN ha elaborado un manual referente en esta materia con 31 propuestas de gestión integral; el Ministerio de Montes canadiense ha desarrollado una estrategia de protección y gestión muy interesante para los karst de British Columbia. Estos documentos y otros nos pueden servir de modelo para implementar poco a poco en nuestros karst.

Pero todavía queda mucho por hacer. Lo primero es poner en valor ante las autoridades el valor global del karst, y la necesidad de una protección y gestión de los valores en su conjunto, como cuenca de aguas; y no centrándose en un único bien en un espacio concreto. Hay que trabajar en esa línea. Y para ello, hemos de publicar nuestros hallazgos, hemos de participar en los procesos participativos, hemos de relacionarlos con expertos y universidades… y todo eso sólo lo podemos si estamos nosotros unidos, concienciados y con mucho trabajo.

Dos documentos de presentación de esta cuestión han sido publicados en un trabajo de la asociación vizcaína de estudios espeleológicos AXPEA

Y ahora, traemos las alegaciones que suelen introducir en los procesos participativos, que esperamos seguir desarrollando.

Importancia de los roquedos calizos

Previamente, mencionaremos que el País Vasco es un país, por su origen geológico, con presencia de varias e importantes zonas kársticas (litología caliza). Estas son importantes por muchas de razones, tanto geológicas, como biológicas, patrimoniales-culturales, etnológicas, paleontológicas.

En el endokarst existen hábitats hipogeos desconocidos en la mayoría de los casos y poco investigados. Igualmente, el medio el epigeo es de gran valor ambiental, paisajístico, cultural…

Las zonas calizas, por los fenómenos de karstificación, constituyen acuíferos de muy alta vulnerabilidad, y con importantes ríos hipogeos. No hace falta insistir en la enjundia del agua, el deber comunitario de mantenerlo en buen estado ecológico y, sobre todo, en su escasez. Los roquedos calizos son frágiles, de interés especial.

Es en los terrenos calizos donde se forman, tras miles de años, las cavernas que nos atraen a los espeleólogos, tanto desde un punto de vista deportivo, como científico, ya que son muy importantes las tareas que este colectivo lleva a cabo en el medio subterráneo.

Por estas razones y otras muchas, los espeleólogos defendemos que las cavidades deben ser consideradas como destacables puntos de interés geológico, ya que se tratan de recursos no renovables de índole científico-cultural que permiten reconocer e interpretar los procesos geológicos que han modelado una región. Constituyen elementos singulares, bellos, de interés científico-divulgativo-deportivo, raros en ocasiones que merecen por méritos propios ser parte del patrimonio de una región.

Así la premisa fundamental a tener en consideración para realizar una protección y defensa eficaz del karst es que lo conocido, cuando se conoce, sólo representa la punta del iceberg de lo existente y, para ello, se propone la creación de figuras de protección sobre elementos o áreas potenciales. Es decir, no debemos sólo proteger lo que se conoce, si no ir más allá, proteger y defender lo que con toda probabilidad existe pero que el ser humano aún no conoce. Sólo es cuestión de tiempo el que esos elementos aún no descubiertos sean algún día puestos de manifiesto. Únicamente de esta forma la defensa y protección será realmente efectiva, y no un mero somnífero de la conciencia colectiva.

Descripción global del karst

El funcionamiento de los karst es complejo. Para entenderlo debe irse más allá de la visión en 2D, lo que se ve al observar un mapa o una ortofoto del entorno, y asimilar que estamos ante complejos sistemas tridimensionales, donde la parte interior (el endokarst) presenta una gran vida y unos habitats de gran interés cultural, natural y humano.

Para una correcta y eficaz protección del entorno, de entrada nos remitimos a las directrices que nosotros entendemos que hay que seguir, y que han sido recomendadas por la UICN en su “Guidelines For Cave And Karst Protection”.

En cualquier caso, sí queremos destacar que los karst en general, y estos en particular, deben ser comprendidos en tres dimensiones. Con ello queremos decir que no basta con reflejar la superficie en dos dimensiones (típicos mapas de ordenación territorial y urbanística al uso) para comprender el funcionamiento de un sistema kárstico, ya que ha de entenderse como sensibles y complejos sistemas con elevados valores en gran parte asociados a su subsuelo:

  • Naturales: fauna cavernícola estricta y fauna con alta querencia hacia el medio subterráneo (murciélagos, como el ejemplo más típico). También, en el exokarst (o exterior) y debido a lo difícil de su colonización por el ser humano, se aglutina la fauna más salvaje de nuestro territorio.
  • Habitat: las cavidades que forman parte, como elemento destacado del subsuelo, configuran un habitat protegido desde el Anexo I de la Directiva de Habitat. El exokarst, por su parte, está comprendido como zonas calizas, también recogidas en la Directiva de Habitats.
  • Geológicos: el patrimonio geológico, sobre el que todavía queda mucho por descubrir y poner en valor, es un bien muy valioso en sí mismo, y del que las personas podemos destacar determinados valores: conocimiento del paleoclima, evolución del territorio, conocimiento del pasado de la Tierra…
  • Hidrogeológicos: Son importantes los valores de los acuíferos subterráneos, así como de los ríos y cauces subterráneos presentes en estos karst ,y aún hoy pendientes de localizar. Los karst suponen una de las mayores y mejores reservas de agua, dado su funcionamiento como acuíferos subterráneos, que dota a estos espacios de un gran valor hidrogeológico.
  • Culturales: yacimientos arqueológicos y paleontológicos son muy numerosos en estos karst, y más son los que se localizarán en su día, esperando mejores técnicas disponibles y buenos especialistas que se aboquen a su estudio.
  • Patrimonio minero: en este ámbito tuvo lugar una actividad minera, en los siglos XIX y XX.

Los valores de estas zonas son múltiples. Así, destacamos dos grandes grupos.

  • Científico y patrimonial:

o    Geología, geomorfología, evolución del paisaje, registro de los climas del pasado, paleogeografía, etc.
o    Mineralogía y espeleotemas.
o    Biota: fauna y vegetación asociadas al karst. Así los taxones troglóbios o troglófilos…
o    Hábitat, recogidos en la Directiva de Habitats.
o    Hidrológicos. Acuíferos y ríos subterráneos (valor del agua).
o    Patrimonio cultural: arqueo/paleo/etno/religioso
o    Geodiversidad
o    Paisaje exterior y subterráneo.

  • Actividad económica y esparcimiento-educación:

o    Agricultura, explotación forestal, extracción de caliza para áridos y cemento, usos de aguas, turismo y otras menores (cultivos -queso, champiñones, vinos-, industria vivienda, militares…)
o    Usos recreativos: montañeros, escalada, espeleología
o    Usos educacionales ambientales.
o    Turismo

La fauna cavernícola

Sí queremos destacar aquí uno de los valores más importantes y más olvidados en los karst vascos: la fauna troglobia o cavernícola estricta.

Se repara mucho en los murciélagos, y de hecho son una fauna “paraguas”. Al protegerlos, se protege indirectamente a otra fauna. Pero los animales cavernícolas estrictos suelen estar huérfanos de cualquier mención y, por tanto, de medidas de conservación.

El endokarst de las zonas calizas alberga fauna endémica y relicta que vive en condiciones de alta fragilidad: el equilibrio en el medio subterráneo es muy precario, y cualquier alteración del mismo puede conducir a la desaparición de poblaciones enteras. Si bien la fauna asociada a las cavidades más conocida son, sin lugar a dudas, los murciélagos que están en todos los catálogos de fauna amenazada, se suelen olvidar de fauna cavernícola estricta, donde reside probablemente uno de los mayores valores faunísticos de la CAPV.

La zonificación del karst: la cuenca hidrográfica

Queremos destacar que la zonificación de un karst no debe limitarse al área en que el karst en visto, sino que debe abarcar toda la cuenca de captación. Ya es un criterio científico unívoco que la unidad mínima de estudio y trabajo en karst no es la cueva, sino la cuenca de captación de aguas en la que se integra ese karst o, en su caso, la de hábitat interrelacionados de fauna; y de hecho los bordes de las cuencas kársticas pueden ir más allá de las zonas superficiales rocosas. Además, las líneas divisorias exteriores no tienen porqué coincidir con las cuencas hidrológicas

Así, solicitamos que la gestión de los karst afectados abarque no sólo el karst “visto”, sino que también comprenda la de los terrenos cuyas aguas viertan al karst. De esta forma, se podrá garantizar el buen estado de las aguas subterráneas (cuantitativo y cualitativo) al que obligan las Directivas y la normativa de aplicación (art. 17 Ley Aguas).

Normas a tener en cuenta especialmente en su documento

  • Unión Europea: Written declaration on Protection of Caves as cultural, natural and environmental Heritage (0033/2008 – 23.04.2008): http://www.cavedeclaration.eu/downloads/wd_en.pdf
  • Directiva de Habitat: las cuevas como habitat recogidos en el Anexo de esta Directiva (8210 y 8310 de la DH).
  • Guidelines for cave and karst protection (IUCN-1997): Disponible en: http://data.iucn.org/dbtw-wpd/edocs/1997-026.pdf

Otras premisas

También queremos resaltar que el documento es debe ser consciente de la importancia de geodiversidad en general y de los valores del karst en particular, tanto en el exterior (exokarst), como en el interior (endokart). Pero sí quisiéramos puntualizar lo siguiente:

  1. Insistimos en que la gestión de todo un karst ha de abarcar la cuenca de captación, y no el karst que se ve en el exterior. Para ello es esencial conocer su funcionamiento hidrológico, para lo que es casi imprescindible recabar el conocimiento del endokarst al que alcanzan los espeleólogos.
  2. La gestión del endokarst no se debe remitirse exclusivamente a las cavidades, entendidas como intersticios del endokarst por los que cabemos las personas (de diámetro mayor a 30-20 cm). Al contrario, el endokarst debe ser gestionado en bloque, incluso en unidad con el exokarst, con el que el intercambio de energía es incuestionable. Tal es así, que son muy numerosos los espacios por los que no cabemos y que albergan enormes valores naturales de fauna cavernícola (o zonas de paso de murciélagos que nosotros no alcanzamos) o incluso de información geopatrimonial. Por ello, la gestión y conservación debe abarcar todo el endokarst, y no sólo las cavidades conocidas, bajo riesgo de pasar a tener un concepto antropocéntrico del karst, alejado de la realidad y por tanto con graves deficiencias de base en su gestión. Las cuevas, desde luego, son elementos importantes del endokarst, pero no los únicos a tener en cuenta: representan sólo la punta del iceberg de lo que existe en el subsuelo.
  3. Si bien entendemos que deben identificarse los habitat a los efectos de la Directiva, consideramos que es más conveniente gestionar como un único elemento las zonas kársticas, y que está formado por varios Habitat, principalmente los 8210 y 8310 de la DH. No es eficaz proteger una cavidad si en la parte superior se permite construir una pista, por ejemplo; la interconexión entre todos los elementos del karst es evidente y conocida por el mundo científico que se ha preocupado por estudiar este medio. Por ello, entendemos que se han de considerar como un único elemento la gestión de los macizos kársticos, y así tratarlos conjuntamente en el apartado 5.1.1 del PRUG al ser el exo- y endokarst de un conjunto: el karst.

Criterios generales de las políticas en el karst

Los criterios generales de políticas en la protección y defensa del karst son, en muchos casos, ya recogidos en los documentos de gestión para este tipo de espacios. Sin embargo, solicitamos se tengan en cuenta para su inclusión los siguientes:

  • Evitar a toda consta la contaminación de los ríos hipogeos frente a los purines, a los contaminantes usados en la agricultura y frente a basuras y cadáveres animales arrojados a las cavidades. Para ello, deberán controlarse los fertilizantes e insecticidas utilizados, potenciando los menos dañinos al medio ambiente (incluso subvencionando) y favorecer medidas tendentes a la recogida de basuras y de animales muertos.
  • Así, deben concienciarse de la vulnerabilidad de los acuíferos subterráneos, de alta permeabilidad, y mantenerlos en un óptimo estado ecológico. La planificación hidrológica debe abarcar los ríos hipogeos
  • Estudio y defensa de la vegetación del karst. Sería conveniente la realización un buen estudio aplicando la clasificación de Hábitats EUNIS para un correcto conocimiento de las plantas que viven en la zonas kársticas.
  • Apostar por la investigación y defensa de los valores faunísticos y, en concreto, de los taxones troglobios.
  • Revalorizar el paisaje típico del karst: lapiaces, dolinas, sumideros, depresiones, escarpes, elevadas pendientes,… Conservar, y si cabe, mejorar la calidad de los paisajes del exokarst.
  • Prohibir dañar o destruir los elementos del patrimonio natural: tapar cavidades con los restos de tala, dañar espeleotemas o cualquier otro elemento dentro de las cavidades.
  • Adoptar medidas para frenar la erosión en las zonas de suelo calizo, evitando actuaciones que impliquen movilizaciones de tierras o excavaciones, por ejemplo evitar el desarrollo de pistas forestales sobre zonas de karst.
  • Diseñar e implantar medidas efectivas para proteger y defender las cavidades.
  • En especial, si durante el transcurso de cualquier obra pública o privada se descubriesen cavernas naturales, se deberá paralizar la misma y solicitar un estudio amplio y multidisciplinar, para, en su caso, tomar las medidas de protección precisas antes de continuar con la obra.
  • Adoptar medidas para evitar dañar o destruir los bienes de valor patrimonial que se encuentran o pudieran encontrar en las cavidades, llevando a cabo catas previas a actuaciones concretas en todas las cavidades.
  • Adoptar medidas para potenciar y profundizar en el estudio del endokarst, fomentando la práctica espeleológica científica. Programar, potencias e incentivar el estudio del mismo, asignando partidas presupuestarias a este cometido, y garantizando de esta forma que todos los trabajos que sobre el medio hipogeo se realicen sean centralizados, clasificados, integrados y divulgados.
  • Potenciar la espeleología como recreo extensivo (realizado por gente especializada y de forma esporádica), llevando a cabo conductas sostenibles sobre el medio.